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El desarrollo sostenible se ha consolidado como la bandera para luchar en contra de la crisis económico-ambiental, dada por la escasez de recursos, y representada en fenómenos como la migración masiva y la generación de conflictos sociales. Exploremos entonces el futuro de la sostenibilidad a través de cinco preguntas clave para aclarar este complejo y apasionante tema.

1. ¿Es posible alimentar a la población mundial con agricultura orgánica?

Si bien la agricultura orgánica tiene capacidad potencial para alimentar el mundo, la tecnología y conocimientos que hoy se tienen al respecto no garantizan una producción suficiente como para depositar la seguridad alimentaria en este sistema de cultivo.

El inminente cambio climático, además de la variedad de cultivos y ganado de las fincas orgánicas (para sacar máximo provecho de la competencia entre especies), disminuyen las posibilidades de cumplimiento del sistema de producción de alimentos orgánicos en la cantidad, calidad y tiempo que demanda el mercado actual.

Según el informe Cómo alimentar al mundo 2050, de expertos de alto nivel de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación), “las proyecciones muestran que para alimentar una población mundial de 9.100 millones de personas en 2050, sería necesario aumentar la producción de alimentos en un 70% entre 2005/07 y 2050” y (…) “alimentar de forma adecuada a la población mundial también significaría producir el tipo de alimentos que faltan para garantizar la seguridad nutricional”. De manera que habrá que contemplar agricultura mixta para satisfacer nuestras necesidades.

2. ¿Qué tan alcanzable es la seguridad hídrica?
Según el Banco Mundial, “si continúan el actual crecimiento demográfico y las prácticas de gestión del agua, el mundo enfrentará un déficit de 40% entre la demanda proyectada y el suministro de agua disponible a fines de 2030”. Ante lo cual, el Instituto Internacional de Manejo del Agua propone avances significativos en tres frentes: información, infraestructura e instituciones, para alcanzar la seguridad hídrica.

La recopilación de datos para identificar qué lugares tienen demasiada agua y cuáles presentan sequía, es vital para poder gestionar de forma efectiva este valioso recurso, así como para gestionar inteligentemente los riesgos del cambio climático que en su mayoría vienen mediados por el agua (tsunamis, tormentas y tifones).

También se propone mayor atención a las soluciones basadas en la naturaleza, ya que “la infraestructura gris [presas, diques o embalses] por sí sola, no puede cumplir los objetivos de desarrollo y los objetivos medioambientales ante el cambio climático y otras presiones”. Por último, las instituciones necesitan innovación en su gestión para satisfacer la demanda de los diferentes grupos sociales frente a los cambios económicos y climáticos.

3. ¿La tecnología es aliada o enemiga de la sostenibilidad?
En la Revista #20 de SostenibleMente se abarca el tema de la sostenibilidad ante la Cuarta Revolución Industrial, a través de la voz de organizaciones que ya están creando la realidad del “futuro”.

Desde la mirada de Isagen, Colombia Científica, Celsia, Money Tree, Universidad Nacional, Acoplásticos, ABB, MinTIC, BASF y la Cámara Colombo-Alemana, se puede concluir que el modelo económico se encuentra ante un inevitable cambio hacia el respeto de los recursos naturales y los derechos humanos, para lo cual cuenta con la tecnología como su mano derecha, no sólo para una gestión eficiente de los recursos sino también para la construcción de una riqueza multidimensional.

Ojo que no se trata de ver la tecnología como la panacea, sino como herramienta clave para el desarrollo que puede mejorar las condiciones laborales, fabricar productos biodegradables o abrir nuevos mercados para generar nuevos empleos. Para conocer ejemplos de cómo la tecnología está apoyando al desarrollo sostenible, lee la revista aquí.

4. ¿Por qué es tan difícil ponernos de acuerdo para salvar nuestro propio planeta?
Es común ver manifestaciones masivas en contra de políticas económicas, pero ante los desafíos que nos está manifestando el medioambiente las movilizaciones de gente en las calles brillan por su ausencia. Si el cambio climático está avalado científicamente y representa una amenaza inminente para nuestra raza ¿qué nos sigue manteniendo en el letargo?

Según el Director del Departamento de Psicología de la Universidad de Victoria en Canadá, Robert Gifford, los humanos nos vemos limitados por siete barreras psicológicas a la hora de vivir de vivir más sustentablemente. A estas barreras las denominó Dragones de la Inacción. Cada dragón reúne un conjunto de géneros o tipos que dan un total de 36 especies, y cada una de ellas explica un motivo diferente de inacción humana.

Algunas de estas especies de dragones representan, por ejemplo: pensar que el tiempo es dinero, tener sesgo de confirmación, justificar el sistema de consumo, actuar por inequidad percibida (si otros no lo hacen yo porqué lo voy a hacer), falta de conexión con el lugar donde se vive, desconfianza en las autoridades y programas, negación de las evidencias o creencia en conspiraciones (ver el cambio climático como una conspiración de China para reducir el poder de Occidente), miedo a los riesgos físicos, financieros o sociales, etc.

En general no somos tan racionales como creemos ser en nuestra “civilización”, por lo cual el profesor Gifford propone identificar nuestros dragones personales para poderlos cambiar y mejorar.

5. ¿Es posible el progreso económico respetando los derechos humanos y la naturaleza?
Algunas tesis como la de Poorter (2014), afirman que el desarrollo sostenible realmente no es posible, ya que se basa en un modelo de crecimiento constante que llegaría a colisionar con los límites abastecedores de la Tierra.

Frente a esto surge la corriente del decrecimiento, la cual tiene como objetivo “dejar atrás la consigna del crecimiento por crecimiento, buscando una disminución controlada del consumo y la producción, sin renunciar al bienestar humano y la conservación del medio ambiente”.

Si bien es cierto que el crecimiento o desarrollo debe tratarse con precaución para evitar excesos, también es válido que justamente sea el concepto de sostenibilidad (bienestar ambiental, social y económico) el que demarque sus alcances, autorregulando así su propia dinámica, al delimitar su interacción.

Los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) trazan una ruta hacia la construcción de una sociedad más equilibrada, y aunque se le pueden y deben hacer mejoras, es el mejor ejemplo de panel intergubernamental a nivel mundial con el que contamos para dar solución a temas cruciales para la humanidad (revisar el avance desde los ODM).

Finalmente, el mal uso de los recursos tiene tanto impacto en el mundo como la violencia o la corrupción, por lo que la movilización civil por una sociedad sostenible es el mayor reto a nivel comunicacional para el 2019 en temas de sostenibilidad.

Fuente: Red periodistas por el desarrollo sostenible

 

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