Las personas buscan una vida equilibrada, compartir tiempo con su familia y, a la vez, cumplir con sus objetivos y desafíos profesionales y personales. Y, para conseguir este reto que parece imposible, se necesitan compañías que tengan en cuenta aspectos como la conciliación, la diversidad, la corresponsabilidad o la flexibilidad, entre otros.

Actualmente, más de 700 entidades efr realizan una autorregulación voluntaria y un compromiso de mejora continua, más allá de la ley. Son empresas que quieren ir más allá y así se acreditan. Además, se trata de empresas que miden y ponen foco en lacompetitividad, la persona, la excelencia, la reputación y la RSE.

Es un hecho que el certificado efr fomenta la eficiencia y la competitividad de las compañías que lo integran en sus filas. Promueve y facilita el consumo y la inversión responsables, tanto en colectivos privados como públicos. Además, un punto trascendental que consigue el efr es fomentar el salario emocional o la compensación flexible, haciendo que los colaboradores realicen su trabajo motivados, con altas expectativas, ofreciendo resultados satisfactorios más allá del salario tradicional.

Apostar por la conciliación y su gestión también es una forma de fortalecer y transmitir una imagen de compromiso con los colaboradores y con la sociedad. La conciliación de las entidades también será una forma de llamar la atención del talento y fidelizarlo.

Por tanto, la conciliación no solo ayuda a que exista una mayor libertad sino que también hace que las sociedades avancen y se democraticen. Si se impulsa el certificado efr, estaremos promoviendo a una nueva cultura sociolaboral con la que se avanzará y se obtendrán mejores cuotas de desarrollo, calidad y justicia social.

Puedes comenzar con la iniciativa efr aquí.

 

Fuente: Fundación MásFamilia

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