“Los principios por los que uno vive crean el mundo en que uno vive, y cuando cambiamos estos principios también cambiamos el mundo en que vivimos”

 

El principio del poder
-Blaine Lee-

La ética es la base fundamental de la sustentabilidad de las organizaciones en un mercado en donde cada día se entiende más la importancia de la interacción y la corresponsabilidad enmarcadas en un clima ético. Así mismo, del respeto por los códigos que regulan la conducta, la legislación vigente y en general, el respeto por las reglas de juego.

En la actualidad la ética empresarial es tan importante como la innovación, la tecnología o la implantación de procesos, sin dejar de ser voluble dadas las condiciones de la conducta personal. Tales condiciones varían de acuerdo con los valores adquiridos durante la vida, por la formación familiar, la sociedad en la que se crece y se establecen códigos morales. Además en la vida escolar y universitaria, el ejercicio de la religión y lo que promulga el Estado. En ese sentido, son los factores que influyen en la concepción personal de cuál debe ser la manera de actuar.

De ahí que las organizaciones desarrollen códigos de ética, definan sus valores, propicien la práctica de esos valores y preceptos normativos que deben orientar el obrar bien, principalmente entre aquellos que tienen responsabilidad en la toma de decisiones. La ética para las empresas, debe ser una actitud plasmada en las políticas corporativas de cumplimiento obligatorio, no solo por virtud moral. También porque en el largo plazo la ética genera resultados positivos para todo lo que se relaciona con sus actividades, y cómo éstas  apuntan a ser valiosas y sustentables en el mercado.

Transparencia Internacional en su Índice de Percepción de la Corrupción[i] que publica cada año, señala que Colombia mantiene desde hace cuatro años una calificación de 37 sobre 100 puntos, esto indica que no ha cambiado la imagen del clima ético del sector público nacional, que tienen los grupos de expertos en cuanto a corrupción. El país cayó seis puntos desde la última medición, pasando del puesto 90 al 96 entre 180 países.

Colombia tiene la misma calificación que Brasil, Panamá y Perú. Y se ubica por encima de países como El Salvador, Bolivia, Ecuador y México. En Latinoamérica se destacan Uruguay y Chile con 70 y 67 puntos, respectivamente, mientras que las peores calificaciones corresponden a Venezuela y Haití con 18 y 22 puntos respectivamente. Preocupa en particular el caso de Venezuela, el más mal calificado de la región con una ubicación en el puesto 169 entre 180 países.

Así, Transparencia por Colombia resalta la importancia de efectuar cambios en las prácticas y en las estructuras que obstaculizan el logro de mayores resultados en la lucha contra la corrupción. Para ello se requieren reformas al sistema político permeado por la trampa, un sistema judicial más efectivo en la lucha contra la impunidad y erradicar el clientelismo en el empleo y la contratación públicos.

Pero volvamos a las personas quienes finalmente son el corazón de las organizaciones. En el ámbito empresarial podríamos afirmar que cuando la organización (personas) toma decisiones éticas y transparentes verá beneficiada su cultura empresarial, mejorará su reputación corporativa, fortalecerá su comportamiento íntegro y logrará una mayor motivación, adscripción y permanencia en el trabajo de su equipo de colaboradores y colaboradoras.

Es en este mundo ideal, llamémosle si se desea racional, donde los individuos y las organizaciones abrazarían la transparencia como el estado donde es más fácil lograr sus objetivos, tanto en el terreno ético como en el práctico. Pero en el mundo real existen otros factores como lo menciona el estudio de Transparencia Internacional que tienden a obstaculizar el comportamiento ético y la transparencia en el ámbito laboral.

Medición del clima ético

Desde Próxima hemos trabajado en la creación de códigos de ética y de buen gobierno para organizaciones de diferentes sectores de la economía. Contamos con la posibilidad de generar estrategias de comunicación que ayuden a la construcción de una cultura de la ética en las organizaciones, pero hemos dado un paso más, medir el clima ético en donde claramente se puede identificar la influencia de las organizaciones como actores sociales que influyen en el comportamiento ético y antiético de sus colaboradores.

Un ejemplo de cómo una organización es actor social con influencia en su ámbito interno y en su cadena de valor, se ve en la serie de televisión El Mecanismo que relata cómo diferentes empresas permearon a los partidos políticos y al gobierno de Brasil con actos corruptos para lograr contratos de infraestructura a cambio. Sólo para mencionar un hecho que trascendió a Latinoamérica, el caso Odebrecht. Es la fotografía del mundo real en el que vivimos y Colombia no es la excepción.

Sin embargo, en una escena de la serie, se muestra como una persona del común sin vinculación empresarial es víctima de actos corruptos. En frente de su casa se dio la ruptura de un tubo de agua con el desperdicio de agua potable. Llama a la empresa responsable solicitando pronta reparación al daño, a lo cual, el encargado le comunica que en dos semanas podrían realizar el trabajo requerido. Por la cara de sorpresa del ciudadano,   el funcionario le dice que puede llamar al señor x quien puede hacer el trabajo en un día. Así lo hace el ciudadano y el señor x le cobra una cifra excedida por arreglar el tubo. El ciudadano escandalizado le pregunta la razón de ello ante lo cual la respuesta del operario es que el dinero no es solo para él. Debe pagar materiales y mano de obra que es solo el 25 por ciento del valor total, y el restante 75 por ciento es para el funcionario que lo recomendó y su jefe en la empresa, más otras personas encargadas del trámite para que no se realice el servicio.

Esta cultura corrupta de personas con responsabilidad en la toma de decisiones en lo corporativo permea a toda la sociedad. Por ello es esencial que las organizaciones tanto públicas como privadas avancen en la identificación y prevención del comportamiento global de sus colaboradores (as).

Cultura ética[ii]

Está compuesta principalmente por el liderazgo de la alta dirección y el ejemplo que directivo; los códigos de conducta; los programas de ética; los objetivos reales; los procesos que conducen a la toma de decisiones éticas; la efectiva comunicación; las sanciones disciplinarias; la continua capacitación de la ética y los canales abiertos y confiables para denuncias de actos no éticos.

Próxima cuenta con una herramienta organizacional para la medicación del clima ético en el entorno laboral que recoge las percepciones predominantes sobre las prácticas y procedimientos organizacionales típicos que constituyen el clima ético en el trabajo.

Según Schneider[iii] las percepciones son “descripciones importantes de significados psicológicos que las personas pueden concordar en caracterizar como procedimientos y prácticas de un sistema”.

La medición de clima ético que ha desarrollado Próxima tiene como base teórica la investigación de John Cullen y Bart Víctor[iv]. En la metodología utilizada se solicita a los colaboradores de la organización que no se refieran a sus propios valores y conductas, sino que tomen en cuenta las prácticas y procedimientos que ellos perciben que existen dentro de su empresa.

En el marco de la investigación de los autores mencionados se destacan estas ideas clave para ser tenidas en cuenta al tomar la decisión de medir el clima ético de su empresa:

  • “La condición básica para que haya un clima ético en las organizaciones es que los sistemas normativos formales estén establecidos; es decir, que los empleados o los funcionarios deben percibir los estándares normativos de la organización con un grado aceptable de consenso”.
  • “El cuestionario para el estudio del clima ético en el trabajo es, entonces, apenas un instrumento a través del cual se manifiestan las percepciones de los empleados y las dimensiones éticas que retratan la cultura de una organización”.
  • “A diferencia de la filosofía y el desarrollo moral del individuo, el clima ético refleja el concepto de la organización; por lo tanto, el pensamiento ético puede variar en función del concepto de una organización”.
  • “El clima ético, según el punto de vista de Reichers y de Schneider, puede ser entendido como la percepción compartida de los colaboradores con respecto a las políticas, prácticas y procedimientos formales e informales de la organización. Por lo tanto, el clima grupal u organizacional es la forma agregada típicamente percibida por sus funcionarios o colaboradores. La forma agregada está constituida por una serie de factores que pueden ser identificados como variables que incluyen personas, situaciones cambiantes y la combinación de persona-situación. La variable personas se refiere a datos demográficos individuales, como edad y sexo, y se refleja en los componentes de la organización; por ejemplo, grupos de trabajo. Las variables combinadas persona-situación se caracterizan como variables personales con relación a factores organizacionales tales como salarios y compensaciones”.

Ciertamente el estudio del clima ético en el trabajo se basa en el razonamiento ético individual y grupal de las organizaciones, y esto debería extenderse a la teoría de las organizaciones, a un nuevo campo de sistemas y gerenciamiento ético, a fin de transformar positivamente los escenarios. El personal de las empresas podrá resaltar sus valores y considerarlos para el enriquecimiento personal y grupal, lo que se reflejará en la imagen interna y externa de las compañías.

Nuestro comportamiento diario, sobre cómo vivimos en la sociedad tiene que ver con la ética. No somos éticos a medias. Lo somos o no. No hay manera correcta de hacer algo incorrecto. Las sociedades eficaces dependen de los valores en común. Y el perfil de un buen empresario es una persona honesta, que no la mueven las conveniencias personales, es un empresario que tiene como meta el bienestar de la comunidad por encima del bienestar personal.

La transparencia es la conexión directa entre el bienestar personal y el de la sociedad. Las personas éticas son transparentes, ante todo, no tienen nada que ocultar. Pero la mayor expresión de la ética está en la confianza. ¿En quién confía usted? Es el momento de medir el clima ético en su organización y ayudar a la construcción de una mejor sociedad.

 

Referencias

[i] Índice de Percepción de la Corrupción 2017: Corrupción, aún sin solución de fondo. Transparencia Internacional febrero 2018.
[ii] La ética y sus implicaciones en la gerencia moderna. www.rrhh-web.com
[iii] SCHNEIDER, Benjamin. 1975. Organizational climate: An essay. Personnel Psychology. Vol. 28, pags. 447-479
[iv] BART, Victor y CULLEN, John B. 1987. A theory and measure of ethical climate in organizations. En: Frederick, W. C. (ed.). Research in corporate performance. Greenwich, C.T.: JAI Press, pags. 57-71.

Comparte esta nota en tus redes sociales